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Mercados internacionales 10.03.26

Jornada volátil tras las declaraciones de Trump

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La guerra en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados globales, pero sobre el cierre apareció un brusco cambio de humor tras nuevas señales de Donald Trump. El crudo llegó a tocar máximos desde 2022, las bolsas internacionales arrancaron en rojo y los activos argentinos navegaron otra rueda de alta tensión, aunque en un cierre con algo de alivio.
Los mercados internacionales atravesaron este lunes 9 de marzo una de las ruedas más violentas y cambiantes de los últimos tiempos, en medio de la escalada bélica en Medio Oriente, el salto inicial del petróleo -primero por encima de los u$s100 y luego por debajo de ese nivel- y el temor creciente a que el conflicto con Irán derive en un shock energético global de mayor duración. Sin embargo, sobre el cierre apareció un brusco giro en el humor inversor: Wall Street logró revertir las pérdidas de arranque y terminó en terreno positivo, al compás de una fuerte corrección bajista del crudo tras nuevas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La secuencia del día fue elocuente y no apta para cardíacos. En las primeras operaciones, el Brent y el WTI llegaron a trepar hasta los u$s119,50 y u$s119,48 por barril, respectivamente, en lo que implicó alcanzar sus máximos intradiarios desde junio de 2022. En el caso del Brent, de haber sostenido esos niveles, se habría encaminado a una de las mayores subas diarias de su historia. Pero la dinámica cambió de forma abrupta: tras el cierre formal de la rueda, el mercado petrolero pasó de descontar escasez severa a pricear una eventual intervención política para contener el shock.
El punto de inflexión llegó cuando Trump aseguró sobre el epílogo de los mercados que la guerra con Irán está “muy avanzada” y que podría resolverse “muy pronto”, además de reiterar que su prioridad es evitar una escalada duradera en los precios de la energía. Trasendió que la Casa Blanca evalúa flexibilizar sanciones vinculadas al petróleo, desplegar escolta naval para buques que atraviesen el Estrecho de Ormuz e incluso avanzar con medidas extraordinarias para sostener la oferta global.
Ese cambio discursivo fue suficiente para alterar otra vez la dirección de los mercados, que vienen de semanas con movimientos impredecibles. Wall Street, que había arrancado con tono vendedor, terminó acoplándose al repliegue del petróleo. El S&P 500 cerró con una suba de 0,8%, el Nasdaq avanzó 1,4% y el Dow Jones ganó 0,5%, en una rueda que volvió a mostrar hasta qué punto los activos globales están operando al ritmo de cada novedad geopolítica.
La jornada había arrancado con fuerte aversión al riesgo, especialmente en Asia, donde los inversores reaccionaron primero al shock petrolero y a la posibilidad de una guerra más prolongada. Luego Europa replicó el sesgo negativo. Pero a medida que el petróleo empezó a desinflarse y crecieron las versiones sobre una eventual acción coordinada del G7 para liberar reservas estratégicas, el mercado global encontró algo de oxígeno. Ese factor también ayudó a explicar el retroceso desde los máximos intradiarios del crudo.
Petróleo, Ormuz y el riesgo que sigue abierto
Más allá del alivio del cierre, el fondo del problema no cambió. El Brent terminó en u$s98,96 y el WTI en u$s94,77, ambos en sus precios al final de rueda más altos desde agosto de 2022. En la noche del lunes cotizaban entre u$s86 y u$s90. Desde el inicio de la guerra, los dos contratos todavía acumulan subas superiores al 30%.
La explicación del salto inicial del crudo estuvo asociada a un escenario cada vez más delicado en la oferta. Arabia Saudita y otros productores de la OPEP comenzaron a recortar suministros en medio de las perturbaciones logísticas derivadas de la guerra, mientras el Estrecho de Ormuz continúa prácticamente bloqueado para el tráfico normal de buques, un dato especialmente sensible si se tiene en cuenta que por ese paso circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo.
Ahí está, justamente, el principal foco de inquietud del mercado. Porque aun cuando Trump intentó mostrar control político y militar de la situación, la percepción dominante sigue siendo que no hay garantías firmes de normalización rápida. Pareciera que la promesa de seguros y posibles escoltas navales no alcanza, por ahora, para convencer a los operadores de que el flujo energético global está a salvo.
Con todo, el mercado puede celebrar una toma de ganancias en petróleo o una señal diplomática, pero sigue sin poder descartar un nuevo episodio de disrupción severa, algo que cobra sentido al observar lo ocurrido en los últimos días.
A eso se suma otro dato político de suma relevancia. La confirmación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de Irán, en línea con el ala dura del régimen, enfrió las expectativas de una desescalada rápida y reforzó la idea de continuidad en la estrategia de Teherán. Ese factor también explicó por qué, pese al rebote final de las bolsas, la prudencia siguió dominando buena parte de la rueda.
Qué pasó con Argentina en medio del temblor y cambio de humor global
En el plano local, la rueda también fue intensa, aunque el cierre dejó una foto menos dramática que la que sugerían las pantallas de la mañana. El S&P Merval terminó con una mejora marginal en pesos (+0,3%) y logró sostenerse en terreno positivo en dólares (+0,6%), en una sesión en la que el mercado argentino volvió a moverse de menor a mayor, a la par del mundo. La recuperación parcial de Wall Street y la baja del petróleo sobre el final ayudaron a moderar el castigo inicial sobre los activos domésticos.
En renta fija, los Globales arrancaron con pérdidas más marcadas, en algunos casos cercanas al 1%, pero fueron encontrando demanda durante el día y terminaron prácticamente sin grandes cambios, en línea con la mejora que también mostraron otros activos emergentes hacia el cierre.
El riesgo país, que amagó con tocar otra vez a la zona de los 600 puntos, logró moderar el salto inicial (aumentó 1,4% a 583 puntos, máximo desde enero). La lectura de fondo, de todos modos, se mantiene: Argentina sigue expuesta por su actual nivel de reservas (negativas en unos u$s1.700 en términos netos) a cualquier shock externo que combine suba del crudo, dólar firme y mayor aversión global al riesgo, más allá de los beneficios comerciales que traen aparejados a mediano plazo precios robustos del petróleo o de los commodities agrícolas.
También hubo señales para seguir de cerca en el frente cambiario. El dólar mayorista cerró estable en $1.416, mientras en futuros se observaron subas a lo largo de la curva y un salto muy fuerte del interés abierto, un movimiento que en la city fue leído como una posible presencia oficial detrás de escena para contener tensiones en una jornada global particularmente volátil.
Lo positivo del día: el BCRA compró otros u$s50 millones en el mercado, en un contexto en el que sigue buscando sumar reservas sin perder el control de la nominalidad local (ya acumula u$s3.053 millones comprados en 2026).
Qué puede venir ahora
Los activos financieros pasaron en cuestión de horas de descontar un shock energético comparable con otros episodios críticos de las últimas décadas a ensayar un rebote técnico apoyado en tres pilares: toma de ganancias en un mercado petrolero extremadamente sobrecomprado, señales políticas de contención por parte de Washington y expectativa de respaldo de las grandes economías para estabilizar la oferta. Todo eso ocurrió, además, con una presión adicional de fondo: el temor a que un nuevo salto del crudo complique la inflación global y obligue a los bancos centrales a sostener tasas más altas durante más tiempo.
Hacia adelante, el mercado quedó atrapado entre dos fuerzas opuestas. Por un lado, cualquier señal de descompresión en Medio Oriente o de intervención coordinada sobre la oferta energética puede seguir alimentando rebotes técnicos, sobre todo después de una rueda en la que el petróleo mostró una volatilidad extrema.
Pero, por otro, el cuadro de fondo sigue -por ahora- lejos de estar resuelto: el Estrecho de Ormuz continúa siendo el gran riesgo sistémico y la continuidad del ala dura en Irán reduce la probabilidad de una salida rápida y limpia al conflicto.
En ese marco, la sensación que dejó el lunes fue ambivalente. Wall Street evitó un cierre de pánico y el petróleo terminó bastante por debajo de sus máximos intradiarios, pero el mercado no consiguió despejar la pregunta central: si lo vivido fue apenas una sobrerreacción que encontró alivio momentáneo o el primer anticipo de una etapa más larga de volatilidad global, con energía cara, tasas más rígidas y mayor castigo para los países frágiles. Para la Argentina, esa diferencia no es menor. De ella depende buena parte del margen que tendrá el Gobierno para sostener su programa económico sin que el frente externo le juegue en contra de corto plazo.
Ámbito Financiero